[Cerrado/Closed] Redes.Com 11

CALL FOR PAPERS: REVISTA REDES.COM N.11 | GÉNERO Y/EN COMUNICACIÓN

Coordinadora Monográfico: Dra. Amparo HUERTAS BAILÉN

Envío de originales

Fecha de cierre de la convocatoria: 20 de noviembre de 2014

e-ISSN: 2255-5919

Han pasado ya casi veinte años desde la aparición de Genderund Medien. Este libro de 1994 (Viena: Braumüller), coordinado por Marie-LuiseAngerer y Johanna Dorer, resulta muy útil como recopilatorio de las líneas de reflexión que se perfilaron desde la perspectiva feminista a lo largo del siglo XX (al menos, hasta la década de los 80). Los trabajos allí citados, la mayoría enfocados en las mujeres o lo femenino, pueden clasificarse en dos ámbitos de estudio: la socialización y la recepción. En dicha publicación aparecen recogidas las reflexiones iniciales acerca del imaginario potenciado por los medios, en las que ya se advertía del dominio, por un lado, de las “relaciones sexuales patriarcales” y, por otro, del estereotipo de la mujer ideal como madre y esposa. Sobre la recepción, el texto revela como principal foco de atención de aquellos años el consumo de radio-novelas y soap-operas (seriales de televisión) entre las mujeres y, más concretamente, los efectos nocivos de las historias basadas en el amor romántico. En resumen, y tal y como puede leerse en el capítulo firmado por IenAng y Joke Hermes, los medios daban una imagen de las mujeres irreal y, al mismo tiempo, basada en valores conservadores. ¿Continúa siendo certera esta afirmación en la actualidad? O, quizás, podríamos avanzarnos a una respuesta afirmativa y plantear directamente: ¿en qué medida y/o de qué modo aparece reflejada dicha imagen hoy en día?

Si atendemos al tono general del libro, queda claramente constado que el texto es fruto de la época en que se escribió, denominada como post-moderna. Entonces era habitual la defensa de una auto-revisión crítica del trabajo hecho hasta el momento, pero como todavía era demasiado pronto para sopesar los cambios que se iban a dar en un futuro inmediato (desde el punto de vista tanto tecnológico como social o, siguiendo a Pierre Lévy, socio-tecnológico), este tipo de planteamientos no llegaron nunca a fraguar. Aun reconociendo la influencia de las reflexiones teóricas de la corriente postmoderna, fue más bien la imparable entrada en la sociedad global lo que forzó necesariamente un cambio en las miradas analíticas. No obstante, Genderund Medium resulta muy útil a la hora de ver las semillas de los problemas teóricos y metodológicos a los que este ámbito de estudio se ha tenido que enfrentar, ya que constituye una de las primeras reflexiones sólidas en este sentido. ¿O quizá deberíamos decir a los que todavía tiene que encararse?

Nuestra intención es, a partir de las propuestas que se reciban a esta llamada, no sólo responder a las preguntas que nos han surgido después de la relectura de este libro sino también acceder a nuevos interrogantes y reflexiones científicas. A modo de apertura de este diálogo, recogemos aquí estas ideas.

1) Considerar el comportamiento mediático de un colectivo definido tan solo por el género, tratándolo en consecuencia como un grupo social homogéneo, no hace otra cosa que propiciar el reduccionismo y el esencialismo. En respuesta a ese problema, resulta de gran utilidad el concepto de interseccionalidad, acuñado por KimberleeCrenshaw, que nos hace pensar en las oposiciones cruzadas. Esta noción apela a la imposibilidad de analizar las marcas (género, raza, edad, nivel de estudios…) de forma independiente y, en paralelo, a la necesidad de observar aspectos como el contexto social, las historias de vida o las emociones que rodean a los sujetos objeto de estudio. ¿Hasta qué punto la interseccionalidad resuelve el problema del reduccionismo/esencialismo? Desde el punto de vista metodológico, ¿cómo puede aplicarse esta perspectiva teórica?

2) La noción de lector ideal o lector modelo, planteada desde la semiótica (Umberto Eco), acaba redundando en imaginarios estereotipados cuando la perspectiva de género está ausente en la elaboración de los mensajes. Pero no sólo interesa profundizar en el análisis de los contenidos, sino que conviene ir más allá y ahondar en el modo en que éstos son interpretados, asumidos, cuestionados… por los públicos. Existen sectores de la industria cultural definidos a partir del género (revistas de ocio/moda, pornografía, videojuegos…) y, además, resulta preocupante comprobar cómo su prestigio suele ir ligado de forma inherente a esa definición (por ejemplo, pensemos en el escaso reconocimiento de las novelas románticas en el terreno literario). De cara a las estrategias de mercado, basadas en un capitalismo acostumbrado a un uso economicista de la delimitación de targets según el sexo, ¿de qué modo los medios participan en la construcción de los gustos culturales en relación al género?

3)   La idea de que la incorporación de las mujeres profesionales (como periodistas, directivas, guionistas…) conllevaría de forma natural la introducción de la mirada de género en los contenidos ha sido recurrente en ensayos y trabajos teóricos, pero ¿qué nos dicen los estudios empíricos? Este ámbito apenas ha sido explorado y, además –a nuestro modo de ver-, precisa de un mayor enfoque cualitativo.

4) En la década de los 80, siguiendo la estela del trabajo de Stuart Hall (codificación y descodificación), se avanzó en la minimización del poder (persuasivo) de los medios, al considerar la capacidad de interpretar los mensajes de una forma crítica o negociada. Aunque resulta una mirada ingenua en la actualidad -ya que aceptar la polisemia de los mensajes no significa que se dé de forma automática una descodificación crítica-, sirvió para reforzar la idea de una audiencia activa y, en lo que se refiere a las mujeres, apareció la noción de empoderamiento (por ejemplo, así aparece en un texto de 1990 de Mary Ellen Brown). En la actualidad, este segundo término está siendo ampliamente utilizado respecto al acceso a las TIC por parte de las mujeres, aunque de forma reduccionista ya que apenas cuestiona aspectos cualitativos como la auto-confianza en el manejo de las TIC o las capacidades/habilidades de uso. Sherry Turkle ya nos habló en 1988 de la “masculinización” del ordenador y, más recientemente, JudyWajcman (2006) introduce el término tecnofeminismo para apuntar la “masculinización” de la tecnología en general.

5) Aunque menos desarrollado, Gender un Medium también apunta el interés por el estudio de cómo “se articula” la “identificación” con un género. Avanza en una idea ampliamente consolidada en la actualidad, que es la visión de la identidad como un proceso dinámico y flexible, pero se centra sólo en lo masculino y lo femenino. La aparición de asociaciones LGTB (lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero) ponen en evidencia la obligación de ampliar el abanico de perspectivas de estudio.

Complementamos este callforpapers con un listado de líneas de trabajo más específicas que consideramos clave en el contexto social actual, aunque tampoco ha de interpretarse como algo cerrado.

– Publicidad y estereotipos de género.

– Ficción y género.

– Tratamiento informativo (representación y posicionamiento) de temas de actualidad donde la perspectiva de género es imprescindible (feminismo e Islam, matrimonio igualitario, derecho al aborto, adopción por parte de parejas del mismo sexo…).

– Roles familiares, género y comunicación (jerarquías de poder en el núcleo familiar).

– Fenómeno fan y género.

– Representaciones de las violencias de género en los medios.

– Movimientos sociales con perspectiva de género en el entorno digital.

– Comunicación política y género.

– Salud, comunicación y género.

– Construcción y representación de los cuerpos (deseo).

– Identidades de género en la Red digital (sociabilidad y socialización).

– Comunicación no sexista (lenguaje inclusivo).

 

En el ámbito de las teorías feministas existen perspectivas que afirman haberse superado la Segunda Ola, caracterizada por la defensa de los derechos y el reconocimiento de las mujeres, y se señala estar ya viviendo la Tercera, en la que la lucha se centra en el reconocimiento definitivo de la diversidad. Si atendemos al entorno comunicativo (socio-tecnológico) que nos rodea, resulta muy difícil aceptar esta visión de la historia formada por ciclos contiguos que implican la acumulación automática de conocimientos y logros sociales. Nuestro entorno parece más bien revelar múltiples contradicciones acompañadas de retrocesos, y el objetivo de este monográfico es indagar en esa percepción.

En los últimos años productos mediáticos como Sex and thecity (Sexo en Nueva York) han desencadenado interesantes reflexiones como la teoría de la “sexualización” de la cultura (Adriaens y Van Bauwel, 2011) o la abundancia de vídeos eróticos difundidos en internet grabados por adolescentes en espacios privados (aquella habitación de la que nos hablaba Virginia Woolf) nos ha alertado sobre la urgencia de seguir difundiendo una mirada crítica feminista (Jessica Ringrose et al. 2012). En un entorno más cercano, también resulta evidente que se está consolidando una línea de trabajo en esta dirección. A modo de ejemplo de los proyectos más recientes, porque abarcarlos en su conjunto sería imposible en este reducido espacio, citamos aquí el estudio de Yolanda Tortajada y Nuria Araüna (2010) sobre la representación de la violencia de género en series televisivas y videos musicales, el análisis de la prostitución en el cine de Juana Gallego (2012) o del sexismo en la publicidad de Marián Navarro y Marta Martín (2011). Por tanto, ya existen respuestas para este diálogo que proponemos aquí, pero todavía queda mucho por hacer y por pensar.